La Zona VIII disfruta especialmente del agua como hilo conductor. Agua tanquila de una bella laguna como elemento central, que desdobla el espacio donde se repiten los olivos añejos que son los ejemplares emblemáticos. Por el lateral discurre una acequia de riego que tiene sonido y nos acerca al fluir acuático de un río.

Así, van sucediéndose los hábitat de esta tierra... la Ribera, el Quejigal, el Hayedo, el Encinar, el Rebollar y el matorral Mediterráneo.