Nuestros visitantes van a descubrir el Jardín Botánico recorriendo las diferentes "Zonas" en las que se ha dividido para un mejor conocimiento de la diversidad que atesora.

Y lo harán de forma autónoma con información adicional en folletos que llevan durante la visita, siguiendo los indicadores, los caminos de hierba o también por los senderos acotados por setos que jalonan el recorrido.

LOS AROMAS

Poeta y uruguayo, Benedetti dejó aquí su poesía que saluda con calculado respeto el inicio de la travesía en esta Zona de Los Aromas. Brotaron las especies en islas acotadas por piedras que trajeron su misterio de los ríos cercanos y el susurro de la tierra cosquillea los pies descalzos que la recorren. Buda espera en su plaza, sereno y eterno mientras la llamada del pequeño lago incita a seguir descubriendo sensaciones, olores que nos llevan al recuerdo, a las historias de tiempos pasados.

HÁBITATS RIOJANOS

Dejado atrás un castañar, cruzando un río en canal abierto y alegre transcurrir, la mirada se abre de repente al agua en lagos atrapada con los nenúfares quedos al fondo y los peces que vienen, saludan y se van. Es la Zona Los Hábitats, así llamada porque se organiza con orden botánico y cuidadoso afán clasificatorio entre flechas, carteles o traviesas de vías extintas.

LA ARCERÍA

Un pilón, pétreo bebedero de aves nos despide y entre fresas silvestres y cipreses tallados ya estamos en La Arcería donde los arces se suceden con algún intruso que crece experimental en un rincón. Una gran pérgola imprime carácter con sus glicinias colgantes y azuladas, bajo cuyo cielo las parejas se dicen "si quiero" prometiendo amor entre parras del vino de la tierra. Poesía ...

PINETUM

Hay unos pasos de transición, de sólo hierba y césped fresco, que dejan a la derecha un espacio que forma parte de un proyecto ilusionante destinado a mostrar una de las mejores colecciones de coníferas de Europa. De visita opcional, será pronto inaugurado tras años de siembra, multiplicación, transplantes y plantaciones primorosamente ejecutadas. Es llamada Pinetum.

LOS MANZANOS

Una cuestecilla nos acerca sin fatiga a las sombras elegantes de flores colgantes, a la poesía siempre presente en este Jardín Botánico que despierta y acaricia el espíritu. Es un paseo entre setos de lo que fue una manzanera y que dejó el nombre que señala Los Manzanos. Nuestro patrón, Francisco de Asís, observa divertido el paso de los visitantes y la sorpresa de los niños cuando descubren los pistachos y otros secretos anónimos que esperan exploradores.

LA ROSALEDA

Un canto al color, sea de los frutos, las hojas, los pétalos de rosas o las oraciones tibetanas que ondean su letanía polícroma agitadas por el viento del norte que llega filtrado por los imponentes setos, verdaderos caminos colgantes que disfrutan los seres alados que visitan esta casa. Y todo condensado en un banco de granito anclado a una pérgola desde la que sublimar tanta emoción.

LA LAGUNA

Hay que caminar entre la umbría para acceder al espacio que nació de contrastes y ensoñaciones, la que para muchos es fantasía hecha de detalles y sorpresas: La Laguna, tan simple de nominar como compleja de conocer.

Sorprende esa densidad, ecléctica y caprichosa, que tan pronto refleja aguas de riberas misteriosas o ruidosas cascadas como rincones explicando la vida o balcones a las cumbres nevadas.

Un enorme guerrero indica el camino a seguir y hasta las raíces de un esqueleto esbozan un guiño que hace sonreír también a las orquídeas que han elegido este edén para quedarse.

EL OLIVAR

Los pies recorren un corto trayecto solado en pizarra oscura y lisa hasta llegar al friso del maestro Leonardo da Vinci junto a la puerta de forja abierta de par en par en este espacio coqueto que en su día despedía a nuestros visitantes y hoy es tierra de paso.

El olivo omnipresente nomina El Olivar donde se alza la madera hecha hogar donde en un futuro se podrá pernoctar despertando al paisaje y las especies que le acompañan: pinsapo, granado, kiwi, tejo, cinamomo, roble, arce ... parece que no faltara nada pues nada se echa de menos aquí.

LA ALAMEDA

La luz se hace tenue y las sombras son filigranas inquietas y vibrantes que contrastan con la luz del balcón que acabamos de pasar. ¿Es posible encontrar un dinosaurio durante el recorrido? ... pues no uno sino tres tiene delante. Tres ejemplares con doscientos millones de años de antigüedad tal como eran y son, pero del Reino Vegetal: los pinos Wollemi (Wollemia nobilis). Todo explicado en lenguas diversas para disfrutar de ese descubrimiento y de su preciosa historia.
Hay una pajarera y también una parte de la colección de arces japoneses que se encuentra alineada entre los álamos. En su momento, dulces y sonrosados frutos cuelgan de los cerezos que dos meses antes dejaron el suelo sembrado de pétalos rosados: es La Alameda.


CENTRO DE INTERPRETACIÓN

Volver al camino de pizarra y pizarra es el soporte de la colección de bonsáis que recrea la suave pendiente que nos lleva a la última zona del recorrido, de número mágico y espacio cubierto que es mirador y es cristal y es hormigón, todo en uno pues Centro de Interpretación lo llaman.

En este multiespacio cubierto, se realizan actividades y se prestan servicios muy diversos: conferencias, exposiciones, conciertos, eventos, explicación previa a la visita, recogida de tickets, tienda, etc.

Recibirá información sobre el Banco de Semillas, los herbarios y paseará entre el coqueto estanque y alguna colección siempre cambiante. Una numeración escondida entre la seleccionada vegetación permite seguir la Evolución del Reino Vegetal y pronto se expondrá también un mural de la Historia de la Vida en nuestro planeta.

Ah! puede escribir algo en el Libro de visitas, resulta muy gratificante buscarse en la siguiente ocasión y leerse uno mismo, porque tal vez hemos cambiado o nos sorprende estar presentes en un folio casi anónimo. ¿Era yo quién escribió esto? no les ha pasado eso alguna vez al releerse?

Eso si, las glosas de Gonzalo de Berceo "... bien creo que valdrá un vaso de buen vino" pueden hacerse realidad en el bar donde podrá detener, por fin, su caminar por esta fantasía animada, este museo vivo que es también suyo y que no le dice "adiós" sino "hasta siempre, aquí quedo".